
Cuando rechazaron la oferta envenenada de Israel eran coherentes con el compromiso que se habían marcado el 9 de julio de 2010. Aquel día, casi todo el sindicalismo vasco se adhirió al boicot (BDS) y se comprometió a no colaborar con la política de apartheid que practica Israel. Precisamente el dichoso tranvía es una de las herramientas segregacionistas: a la población palestina se le expropian sus tierras para el trazado de las vías al tiempo que tiene prohibido utilizar dicho transporte. (insurgente.org)