
«Pero en Euskadi no es casualidad que la capitulación se produzca en el momento en el que los problemas sociales han pasado al primer plano: paro, vivienda, precariedad… Precisamente cuando el movimiento podía adquirir un carácter más amplio y agrupar nuevas fuerzas, se ha producido ese golpe bajo. Pero eso tiene una gran ventaja: el nuevo movimiento que va a surgir a partir de ahora no va a estar lastrado por los problemas sin resolver que nos legó el pasado y, además, va a contar con una experiencia de lucha popular durante décadas que no tiene parangón con ninguna otra de Europa.» / Ver: lahaine.org