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La territorialidad entonces, lejos de ser un objetivo a futuro es una práctica concreta actual que llevará por un camino u otro: A mayor disgregación basada en las fronteras institucionales internas impuestas por los estados o a la mayor unidad de la clase trabajadora vasca en control del territorio nacional que le pertenece y no a la propiedad privada de las instituciones españolas y francesas que gestionan el capitalismo, parlamentos autonómicos, diputaciones, mancomunidad y ayuntamientos incluidos. (BorrokaGaraiaDa)